HISTÓRICO

OPERADHOY

OPERADHOY

18, 19, 23 y 25 marzo de 2011

FINALIZADO

Detalles del evento

1) - EINE METAPRAXIS: un ensayo conciertístico. El ensayo concertístico 1.2.2.4.4. eine Metapraxis aúna un fragmento de Franz Kafka y una pieza de concierto de Christou.
2) - LA ÓPERA DE NARCISO Y ECO, de Jay Schwartz. La creencia de que Narciso se enamoró de sí mismo es un error muy extendido. ¡Ojalá sólo se limitara a eso! Ni Narciso era narcisista, ni Marx era marxista.

1) - EINE METAPRAXIS: un ensayo conciertístico

"Una pequeña reunión estaba tomando el té por la tarde en una habitación estrecha. Un pájaro daba vueltas a su alrededor, un cuervo, les tiraba del pelo a las chicas y sumergía el pico en las tazas. Ellos lo ignoraban, cantaban y se reían, y entonces el pájaro se volvió más osado". (Franz Kafka)

El ensayo concertístico 1.2.2.4.4. eine Metapraxis aúna un fragmento de Franz Kafka y una pieza de concierto de Christou. En pocas frases, el texto de Kafka describe la irrupción de lo abierto, lo irracional y lo irrazonable en un mundo ordenado y burgués. Mientras la pequeña reunión está disfrutando de una taza de té, un acontecimiento burgués completamente planificable y calculable, es sorprendida por un cuervo que en seguida empieza a perturbarla. Intencionadamente, el cuervo les recuerda su naturaleza animal que se canaliza normalmente, con mucho esfuerzo, a través de los rituales cotidianos. Siguen cantando y bebiendo hasta que el cuervo se vuelve más osado...  Siguiendo la idea del pequeño relato de Kafka, ¿qué pasará con la música al volverse más osado el cuervo? ¿En qué medida cambiará la canción, si el cuervo ya no sólo tira del pelo, sino que lo arranca? ¿Si ya no sólo sumerge su pico en las tazas, sino que las vuelca o incluso va mucho más allá?

Intentaremos contar y continuar el pequeño relato de Kafka con música y aplicarla a la forma y la idea del concierto. La pequeña reunión tomando el té: un concierto burgués. ¿Qué ocurre cuando los músicos ya no son meros ejecutores, cuando la música empieza a destruir su comportamiento civilizado, cuando su ostentada profesionalidad ya no funciona? ¿Qué ocurre cuando el cuervo entra volando?

En el centro de este ensayo concertístico 1.2.2.4.4. eine Metapraxis está la pieza Praxis for 12, del compositor griego Jani Christou (1936-1970). Sus obras interdisciplinarias nacen de sus estudios filosóficos y mitológicos, disolviendo las fronteras entre la música y la representación. Christou buscaba la unidad del arte. Le pedía a la música que no embelleciera o decorara nada, sino que se desnudara sin miramientos, ya sea a través de la confrontación o de la reducción. Además, en el escenario requería al hombre en su totalidad. No sólo quería la «Praxis», sino la «Metapraxis», el desenfreno, el pataleo y los rugidos de los músicos, la exaltación vivida. Quería que no ignoráramos al cuervo.

Las obras de Christou y Kafka son el punto de partida de este programa, con obras de John Cage y La Monte Young, Francisco Guerrero, James Dillon, Lisa Bielawa, Henry Purcell, Wilhelm Friedemann y Carl Philipp Emanuel Bach. Dirigiremos nuestra mirada a la música y a lo cotidiano (Praxis) y a los gestos y las actuaciones que están detrás (Metapraxis). Y a lo que ocurre cuando se rompe la cuerda.

Alexander Charim (Trad. Christopher Hoogenboom y Elba López Oelzer)

Ficha artística

Instalación escénico-musical con obras de Francisco Guerrero, John Cage, Wilhelm Friedemann Bach, Lisa Bielawa, James Dillon, Henry Purcell, Jani Christou, La Monte Young y Carl Philipp Emanuel Bach. Solistenensemble Kaleidoskop: Anna Kathrin Faber, Katharina Grossmann, Lisa Immer, Elfa Rún Kristinsdóttir, Mari Sawada, Rebecca Schneider, Daniella Strasfogel, Paul ValikoskI, Lotte Dibbern, Anna Krimm, Johannes Pennetzdorfer, Boram Lie, Mischa Meyer, Michael Rauter, Kristján Orri Sigurleifsson. Escenografía: Aliénor Dauchez. Dirección escénica: Alexander Charim.

2) - LA ÓPERA DE NARCISO Y ECO, de Jay Schwartz

El mito de Narciso y Eco

La creencia de que Narciso se enamoró de sí mismo es un error muy extendido. Freud definió el concepto psicológico de narcisismo como una perturbación de la personalidad que incluye también rasgos como el enamoramiento de sí mismo – egocentrismo – autoadmiración-egoísmo. ¡Ojalá sólo se limitara a eso! Ni Narciso era narcisista, ni Marx era marxista. Su destino fue mucho más cruel: ¡Se enamoró de su propia imagen! La vio en el agua y en cuanto la tocaba, se desvanecía: el objeto de su deseo era realmente inalcanzable.

Naturalmente, su destino era un castigo de los dioses. Según las Metamorfosis de Ovidio, sobre el hijo del dios del río Cefiso y de la ninfa Liríope pesaba una profecía: El adivino Tiresias había predicho que Narciso iba a tener una larga vida, «si no llega a conocerse». La maldición se cumplió por la soberbia del joven que, admirado por su belleza tanto por mujeres como por hombres, despreciaba, orgulloso, a todos. Uno de los admiradores rechazados pidió a los dioses que lo vengaran, a raíz de lo cual Narciso fue preso de un amor irresistible por sí mismo.

Entre los admiradores despreciados se encontraba también la ninfa Eco. Su destino fue no menos trágico: había ayudado a Zeus durante una de sus aventuras amorosas distrayendo con su parloteo a su esposa, Hera. Al enterarse Hera del engaño, como castigo, a Eco le quitó el habla. A partir de ese momento, Eco sólo podía repetir las últimas palabras dirigidas a ella. De ese modo, ¿cómo iba a declarar su amor a Narciso? Esta pareja de amor imposible estaba unida en su condena de forma especialmente pérfida. La rechazada Eco se ocultó en el bosque y se consumió hasta que no quedó de ella nada material, salvo su voz. Más tarde, cuando Narciso se clavó el puñal en el pecho, suspiró: «Ay, joven amado en vano, adiós, adiós». Y Eco le contestó: "¡Adiós, adiós!". Del joven sólo quedó una flor: el narciso.

Jay Schwartz ha compuesto todos los momentos musicales de su ópera de cámara escuchándolos en los textos de Ovidio. Sigue al texto en sus bifurcaciones más finas y las convierte en sonidos un procedimiento muy sensible para sonorizar un texto. No se trata de un argumento, sino de un cambio. El argumento es mínimo, la música minimalista. El propio texto de Ovidio experimenta una metamorfosis hacia la música. Los sentimientos que el poeta despierta en el lector adquieren vida propia como sonidos. El texto conquista un espacio en el que resuena. La idea no es proporcionar a los espectadores las imágenes de una historia conocida por todos, sino que éstos indaguen en las emociones que la historia despierta en ellos.

Para un compositor, la ninfa Eco, convertida en mero sonido, es un punto de partida maravilloso. Jay Schwartz cuenta la historia de Narciso y Eco según las Metamorfosis de Ovidio centrándose en unas pocas frases. Son las frases donde Narciso y Eco, pero también el adivino y el poeta, hablan en estilo directo. Además, y como es natural, basándose en la idea de la imagen reflejada, el compositor utiliza diferentes imágenes especulares, recursos formales muy populares desde el Barroco. En el primer acto nos encontramos con el reflejo acústico de Narciso y en el segundo acto, con su reflejo visual: dos veces percibe un reflejo y dos veces se equivoca al interpretarlo, con consecuencias fatales. La primera vez, es el eco de sus propias palabras que salen de la boca de Eco, la segunda vez, su imagen reflejada en el agua. Por ello, los reflejos y simetrías son fundamentales en la composición de Narciso y Eco.

Los dos actos están construidos de forma simétrica, los dos comienzan con una profecía y terminan con una metamorfosis. En el primer acto, al principio está «la primera mirada al mundo» y la profecía de Tiresias, al final la metamorfosis de Eco y la profecía del amante rechazado, según la cual Narciso jamás alcanzaría el objeto de su amor. El segundo acto empieza con "la primera mirada al yo" y la profecía del poeta respecto al protagonista, y termina con la metamorfosis de Narciso y el cumplimiento de las profecías.

Bernd Feuchtner (Trad. Christopher Hoogenboom y Elba López Oelzer)

Ficha artística

Ópera de cámara de Jay Schwartz a partir de textos de Ovidio. Producción de Operadhoy, el Landestheater y la Bienal de Salzburgo. Charles Maxwell, contratenor / Werner Dickel, viola / Sebastian Hausl y Adrian Schmid, percusiones / Jay Aschwartz, órgano de cristal y dirección musical. Escenografía: Moritz Nitsche. Dirección escénica: Tilman Hecker.

Fechas y horarios

Espectáculo fuera de cartel.

Precios y descuentos